Las Quince Oraciones de Santa Brígida son una poderosa devoción revelada por Jesús a Santa Brígida de Suecia, centrada en las 5,480 heridas que Él sufrió durante su Pasión. Esta guía paso a paso te acompañará en la práctica de esta devoción, ofreciendo meditaciones sobre el sufrimiento de Cristo y su amor inquebrantable.

Preparación para la oración

  1. Busca un lugar tranquilo: Elige un ambiente sereno donde puedas reflexionar sin distracciones.

  2. Fija tus intenciones: Ofrece tus oraciones por una intención especial, en reparación, o para profundizar tu relación con Cristo.

  3. Comienza con la Señal de la Cruz:En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Paso 1: Meditación sobre una de las Quince Llagas

Oraciones para cada una de las Quince Llagas

La Primera Oración

Meditación: La bofetada injusta que el siervo de Anás dio en el rostro de Cristo.

  • Oración:

    ¡Oh Jesucristo! Dulzura eterna para quienes te aman, gozo que sobrepasa todo gozo y todo deseo, Salvación y Esperanza de todos los pecadores, acuérdate de todos los sufrimientos que padeciste desde el instante de tu concepción, y especialmente durante tu Pasión. En memoria de todos estos dolores y sufrimientos que padeciste antes de tu Pasión en la Cruz, concédeme, antes de mi muerte, verdadera contrición, una confesión sincera y completa, digna satisfacción, y la remisión de todos mis pecados. Amén

La Segunda Oración

Meditación: Los golpes y bofetadas que Cristo soportó de los siervos de Caifás.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Verdadera libertad de los ángeles, Paraíso de delicias, recuerda el horror y la tristeza que sufriste cuando tus enemigos, como leones furiosos, te rodearon. Te suplico, oh Salvador mío, que me libres de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y me lleves, bajo tu protección, a la perfección de la salvación eterna. Amén.

La Tercera Oración

Meditación: Las bofetadas sobre el velado Santo Rostro de Jesús.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Creador del cielo y de la tierra, a quien nada puede abarcar ni limitar, recuerda el dolor tan amargo que sufriste cuando los judíos clavaron tus Sagradas Manos y Pies en la Cruz. Te ruego, oh Jesús, que por el recuerdo de este amoroso sufrimiento de la Cruz, me concedas la gracia de temerte y amarte. Amén.

La Cuarta Oración

Meditación: La Flagelación en la Columna.

  • Oración:

    ¡Jesús! Médico Celestial, elevado en la Cruz para sanar nuestras heridas con las tuyas, recuerda las llagas que sufriste. Por esta gran Misericordia, concede que el recuerdo de tu Pasión Amarguísima obre en nosotros una perfecta contrición y la remisión de todos nuestros pecados. Amén.

La Quinta Oración

Meditación: La Coronación de Espinas.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Espejo del esplendor eterno, recuerda la tristeza que sentiste al contemplar la predestinación de aquellos que habrían de salvarse. Te ruego, oh dulce Jesús, que a la hora de mi muerte me muestres tu misericordia. Amén.

La Sexta Oración

Meditación: Los golpes sobre la Sagrada Cabeza de Jesús con una caña.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Rey amado y deseadísimo, recuerda la aflicción que sufriste cuando, desnudo y como un vulgar criminal, fuiste sujetado y levantado en la Cruz. Te ruego, oh Salvador mío, que por la espada de dolor que atravesó el alma de tu Santa Madre, tengas compasión de mí en todas mis aflicciones y tribulaciones. Amén

La Séptima Oración

Meditación: La dolorosa Herida del Hombro de Jesús al cargar la Cruz.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Fuente inagotable de compasión, que dijiste desde la Cruz: “¡Tengo sed!”, te ruego, oh Salvador mío, que enciendas en nuestros corazones el deseo de tender hacia la perfección en todos nuestros actos. Amén

La Octava Oración

Meditación: Las heridas sufridas en sus codos y rodillas en su primera caída.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Dulzura de los corazones, deleite del espíritu, por la amargura del vinagre y la hiel que probaste en la Cruz, concédenos la gracia de recibir dignamente tu Precioso Cuerpo y Sangre durante nuestra vida y a la hora de nuestra muerte. Amén

La Novena Oración

Meditación: Las heridas en sus antebrazos y espinillas en su segunda caída.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Virtud real, gozo de la mente, recuerda el dolor que sufriste cuando clamaste sintiéndote abandonado por tu Padre. Por esta angustia, te ruego, oh Salvador mío, que no me abandones en los terrores y dolores de mi muerte. Amén

La Décima Oración

Meditación: Las heridas en su Sagrado Rostro en su tercera caída, postrado en tierra.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Que eres el principio y el fin de todas las cosas, enséñame a guardar, por puro amor, tus Mandamientos. Amén

La Undécima Oración

Meditación: La Herida del Pie Izquierdo, traspasado por un clavo.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Abismo profundo de misericordia, aparta de mí, pobre pecador, el pecado, y escóndeme en tus Llagas. Amén

La Duodécima Oración

Meditación: La Herida del Pie Derecho, causada por el mismo clavo.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Espejo de Verdad, símbolo de unidad, vínculo de Caridad, que el fruto de tus sufrimientos se renueve en mi alma. Amén

La Decimotercera Oración

Meditación: La Herida de la Mano Izquierda, causada por un clavo.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! León Fuerte, Rey Inmortal e Invencible, te ruego, Señor Jesús, que tengas misericordia de mí a la hora de mi muerte. Amén

La Decimocuarta Oración

Meditación: La Herida de la Mano Derecha, causada por un clavo.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! Hijo Único del Padre, consuélame y ayúdame a resistir al demonio, a la carne y al mundo. Amén

La Decimoquinta Oración

Meditación: La lanza que traspasó el Sagrado Costado de Jesús.

  • Oración:

    ¡Oh Jesús! ¡Verdadera y fecunda Vid! Por esta amarga Pasión y por el derramamiento de tu preciosa Sangre, te ruego, oh dulce Jesús, que recibas mi alma en mi agonía final. Amén

Paso 2: Reza 15 Padrenuestros y 15 Avemarías

Paso 3: Oración final

¡Oh, dulce Jesús! Traspasa mi corazón para que mis lágrimas de penitencia y amor sean mi pan de día y de noche; que me convierta enteramente a ti. Amén

¿Por qué rezar esta devoción?

Esta devoción no consiste solo en recordar el sufrimiento de Cristo, sino en profundizar tu conexión con su amor y su misericordia.

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