Corpus Christi es latín para “El Cuerpo de Cristo”. Hablamos de una de las fiestas más hermosas de la Iglesia Católica, arraigada en el amor eucarístico, visiones divinas y un milagro que lo cambió todo: la Solemnidad de Corpus Christi, una fiesta dedicada por completo a honrar el presencia real, verdadera y sustancial de Jesucristo en la Eucaristía.

Comenzó con una visión

Los orígenes de esta fiesta comienzan con Santa Juliana de Lieja, una monja agustina belga del siglo XIII que tenía un profundo amor por Jesús en el Santísimo Sacramento. A lo largo de los años, Santa Juliana recibió varias visiones de Jesús, quien le pidió que abogara por una nueva fiesta dedicada por completo a su Cuerpo y la Sangre en la Eucaristía.

De la visión al Vaticano

Entre quienes tomaron en serio las revelaciones de Juliana estaba el Arcediano de Lieja, Jacques Pantaléon de Troyes, quien más tarde sería el Papa Urbano IV. En 1263, un milagro eucarístico ocurrió en el pequeño pueblo italiano de Bolsena, un sacerdote llamado el P. Pedro de Praga, que luchaba con dudas sobre la presencia real, fue testigo de cómo brotaba sangre de la Hostia mientras la consagraba en la Misa. Con las visiones de Juliana y el milagro de Bolsena todavía frescos, el Papa Urbano IV declaró la Fiesta de Corpus Christi como solemnidad universal en 1264.

Por qué importa esta fiesta

La Eucaristía no es solo un símbolo o un recuerdo. Es JESÚS. Plenamente presente. Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y necesitamos una fiesta, una grande y llena de alegría, para honrar eso.

Qué puedes hacer

  • Asistir a Misa en la Solemnidad de Corpus Christi

  • Participar en una procesión eucarística si tu parroquia organiza una

  • Pasar un tiempo en adoración, aunque sean solo 10 minutos pueden cambiar tu día

  • Orar por una fe más profunda en la presencia real de Jesús en la Eucaristía

Feliz fiesta de Corpus Christi. Que Jesús en la Eucaristía te bendiga abundantemente.