Durante el mes de junio, la Iglesia nos invita a un misterio profundo del amor divino: las fiestas consecutivas del Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María.

El Sagrado Corazón de Jesús: un amor herido y victorioso

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús consiste en acercarse más a Cristo meditando en la profundidad de su amor. Fue Santa Margarita María Alacoque, una monja de la Visitación en el siglo XVII, quien recibió revelaciones personales de Jesús. Jesús le reveló 12 promesas a quienes honran su Sagrado Corazón, que van desde la paz en sus hogares hasta el don de la perseverancia final.

El Inmaculado Corazón de María: un amor que triunfa sobre el dolor

Al día siguiente celebramos el Inmaculado Corazón de María. En Fátima, María les dijo a los niños: “Mi Inmaculado Corazón triunfará.” Esa promesa nos da esperanza en medio de la oscuridad, el pecado y el sufrimiento.

¿Por qué dos fiestas, una después de la otra?

Jesús nos muestra cuán profundamente somos amados. María nos muestra cómo responder al amor de Dios con total confianza.

¿Listo para profundizar más?

Sagrado Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros. Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.