Preparándonos para la fiesta de la Inmaculada Concepción

Definida formalmente por el Papa Pío IX en 1854 a través de Ineffabilis Deus, la Inmaculada Concepción declara que María, desde el primer instante de su existencia, fue preservada del pecado original.

Una realidad viva: las apariciones marianas que confirman la Inmaculada Concepción

En 1830, Santa Catalina Labouré recibió en París visiones de María relacionadas con la Medalla Milagrosa. En Lourdes, María se identificó ante Santa Bernadette como la Inmaculada Concepción.

Un encuentro personal con Nuestra Señora

Mientras preparaba mi propia boda, con la ilusión inicial de casarme el 8 de diciembre pero moviéndola un día después en abandono a la voluntad de Dios, María fue mi roca durante todo el proceso, ayudándome a mantener claras mis prioridades.

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María, concebida sin pecado, nos recuerda el poder de la gracia y el plan perfecto de Dios para cada uno de nosotros.